Poeta




Gesto en el universo 

La abundancia sideral del mundo allá afuera 
No parece bastarme por sí misma: busco 
Entre toda esa madeja algo que volcar 
En un poema. 
Pero un perro se hace oír a lo lejos 
Resolviendo antes que yo sus asuntos, 
Y pienso en esto que ahora 
Voy a poner por escrito: 
Un ladrido como un acto reflejo 
Contra algo que se mueve en la noche. 


Codo a codo 

El médico es ecuánime: concede 
La heroica salvación de su paciente 
A la pericia de los cirujanos 
Y a que la bala «sólo por milagro» 
(Ya que no de otro modo ha de llamarse) 
Arrancó apenas parte del cerebro, 
Dejando en manos de la medicina 
El tramo sangriento del salvataje. 
Digamos que fue un trabajo en equipo. 
Los doctores removieron pedazos, 
Soldaron el cráneo, hicieron suturas, 
Y Dios consintió un disparo preciso, 
Suficiente para una hemiplejía, 
Pero no para matar, por ahora, 
Al hombre del que va a encargarse luego. 

Alción Editora (2013)
Más poemas de este libro: aquí, aquí y aquí


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1

© Fernando G. Toledo

Expuesto y escondido como todo el que viaja en la noche
Voy recogiendo partes del mundo tiradas en el camino
Piedras que no han merecido el viento
Rostros que se repiten y son siempre una máscara
Voces que nos llaman pero sólo a una acudimos
Nada encuentro /como todo el que busca/ y por eso insisto
Con este vicio nómade estancado en la partida
Perdiendo a cada paso lo que sigo sin hallar
Vuelto de espaldas contra la senda borrosa
Que traza una línea rota alrededor del cuarto
: La nave incendiada que estoy por abordar
: El barco sin bandera y sembrado de pañuelos
: El pozo donde la ausencia teje su velo
Y lo tiende en la ventana para que la luna no entre
Voy lamiendo una llaga con gusto a sal Dibujo las pisadas
Que antes no he dado No llego Nunca llego
Repito frases sueltas que ni siquiera recuerdo
Y las copio en un cuaderno como una bitácora
Viajo en la noche para tener los ojos cerrados
Porque quien viaja no quiere moverse
Porque lo que persigue la mirada es la sombra
Viajo de noche y mis pasos suman una cifra infinita
A punto de alcanzar el cero Viajo sin saber
Porque en la oscuridad las formas se confunden
Viajo como quien deja que un fuego se extinga
Viajo como nada el agua en un río de peces
Tengo prisa Escribo para andar más lento
Leo viejos mensajes que dicen «Ya es tarde»
Nada encuentro Mi cuerpo /manos ojos piernas boca sangre/
No tiene herramientas para llevarme a sitio alguno
Pero sé que mi cuerpo es la única herramienta
Es un horizonte rendido que no retrocede
Una caja sin fondo llena de cosas inútiles
Una ropa empapada la suave caída por una pendiente
Una palabra que ha quedado fuera del poema
Por eso es de noche y ando Por eso tengo prisa
Por eso viajo en mi cuerpo y aquí me quedo.
De Viajero inmóvil
Colección de Poesía Desierta, Libros de Piedra Infinita (2009)
Más poemas de este libro:
aquí.
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ACTO REFLEJO

© Fernando G. Toledo

Cuando se oye sonar la propia música
En un lugar ajeno y no hay espejos
Que confirmen la supuesta presencia
En este cuarto de poema y fiebre
Cuando una letra cierra la palabra
Y sólo sigue un largo espacio en blanco
Cuando el tiempo es la secuencia del caos
Cuando todo es deuda y sólo resta
Conservar el doble punto de apoyo
Que este suelo concede indiferente
Cuando la noche es un acto reflejo
Vuelvo a escribir ¿Para mí? ¿Para un otro?
Nadie lo sabe: igual vuelvo a escribir
Hasta escarbar Hasta desenterrar.


BARRICADAS

© Fernando G. Toledo

Acaso diga y escriba y repita
Y gaste con la tinta y la voz nombres
Que no harán otro gesto que extraviar
Las llaves de algún reino sordomudo
Esto es un simulacro Nada puede
Más que parir largas filas de hormigas
Letras Señales de humo contra el mundo
Esquivo que no puede ser tocado
Pero acaso escriba mientras la noche
Estrecha el vínculo con esta casa
Que alimenta ecos como nodriza
De leches oscuras Acaso escriba
Describa una fruta en la mesa un grifo
Denuncie la distancia entre las cosas
/Nada pierde su cerrada unidad/
Acaso insista en poner por escrito
Formas figuras círculos viciosos
Y un sistema que sigue funcionando
Aire & vacío: El paisaje & el cuarto
Sostenes de una ficción pulmonar
Por la que el lenguaje respira pruebas
De estar asido aún a lo posible
Por eso acaso vuelva a repetir
El acto de calzarme una corona
Engarzada con palabras opacas
/Hegel: «El hecho primero mediante
El que Adán conquistó los animales
Fue imponerles un nombre Mejor dicho
Los aniquiló en su propia existencia»/
Pero este verso no sabe matar
Y menos sabe nacer el poema
Acaso entonces sólo gaste tinta
Y dibuje un mapa para extraviarme
En laberintos negros sobre blancos
Use como un manco una mano sola
Cómplice en el motín del alfabeto
Acaso diga y repita y escriba
Y en la saliva del habla se seque
El agua de este vaso que pronuncio
/La boca tiene sed y tiene lengua
Para beberse de un trago el silencio/
Acaso escriba largas despedidas
Reciba el último adiós de lo dicho
Porque decir es como abandonar
Porque escribir es elegir la sombra
Que acecha donde no llegan los ojos
Porque la red que arrojo de vocablos
Y acaso lo que hablo cuando sueño
Deba decirse escribirse caerse
Acaso porque sí o porque no
Porque las células siguen muriendo
Y es un hilo de sangre la escritura
Que ignora la ley recia de lo útil
Acaso porque arrecia el aire frío
De este diálogo entre adentro y afuera
Acaso escriba de nuevo y de nuevo
Diga y repita la primera letra:
Es lo que tengo Lo demás se ha ido.


PERO AVANZO

© Fernando G. Toledo

La diferencia entre lo que no sé
Y lo que aúlla detrás de la puerta
O se cuela en la entreabierta pregunta
Que la luz formula está en la palabra
Así el silencio se viste de un cuerpo
Que no consigo abrazar Nadie espera
Y los papeles raspan su vacío
Según las reglas que impone la noche
Pero avanzo Quizás para perderme
O porque quedan resquicios de blanco
Y yo necesito encender un fuego
Para el invierno de estas viejas letras
Quizá para dejar que todo huya
Y un verso destruya lo que he callado.

De Secuencia del caos
Primer Premio Certamen Literario Vendimia 2006-Poesía
Ediciones Culturales de Mendoza
Más poemas de este libro: Herramienta, Canciones no oídas y Cara o cruz.

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Diapasón (2003)
Descargar el libro completo aquí.

LOS EMISARIOS

© Fernando G. Toledo

He atravesado la medialuz violeta
Por la que huyen las noches de febrero
He dejado sobre una mesa la carta desconocida
Que entró por la ventana abierta
Montada al mismo viento que endurece
Las estatuas recién nacidas
He leído el papel
Las palabras letra a letra
Me he preguntado quién
/En esta espera errónea/
Escribirá para otros
Las cosas que yo necesito.


OFICIO NOCTURNO

© Fernando G. Toledo

Emboscado en la noche
Acechante y traicionero
Desgarro con el filo de la conciencia
Las pausadas exhalaciones
De quienes en esta misma habitación
Se sacian en un sueño igualador y milenario
La luz taimada de esta lámpara en cambio
Traza desde su nulidad de objeto
El telón de sombras de mi cacería infame:
Allí donde el paisaje dormita bajo las estrellas
Ha de haber un verbo una sentencia virgen
Alguna paráfrasis del deseo
Para justificar la vigilia autista de cierta lírica
Ahora tal vez ahora que el aceite nocturno
Ha empezado a volcarse quizás
Un verso balbuceante descomprime la angustia
Sobre el papel /como un animal
Recién sacrificado/ yace el poema:
Palabras palabras palabras
Los círculos nacidos de la piedra
Que se hunde en el agua
Del universo.


EL ANSIA
V.Diapasón

© Fernando G. Toledo

El exacto lugar
Equivocado
Tierra prometida isla falaz
Donde quiere hallarse
La voz que ha de seguir
Enhebrando en sí misma
El silencio
Piedras
Rocas desgajadas
Espinos y un río insectos animales
Y los íntimos
Desconocidos
De siempre
Para acoplarse a la escenografía
Inesperada entre la cual
Pondrás a hervir la elegía obvia
De tu desolación
Áspera arena cerros hostiles:
Fuera del cuarto por la ventana
Tu pregunta se mezcla
Con la maquinaria coral
Del planeta obstinado que va a seguir
Girando
Pero ya has cerrado los ojos
Has puesto al sol desechado
El armamento del lenguaje
Y el deseo
Se proyecta delante de ti
Como una sombra blanca: presencia vacía
Diapasón
Herida callada
Que en la carne de tus palabras
Se infecta.

De Diapasón
Colección de Poesía Desierta, Libros de Piedra Infinita (2002)
Primera mención Certamen Vendimia 2002
Más poemas de este libro: Flash.

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HOTEL ALEJAMIENTO

© Fernando G. Toledo

Es la mañana
Y una cuerda
Puede estar ahora
Quebrándose
«Estamos hechos para ser mudos» decís
Y mientras termina de tenderse el adiós
Llora cada uno en su silencio
Como si quisiéramos entender la luna
Como si fuéramos a acompañar esta lluvia
O como si dejáramos volcarse
En la arena de un desierto
El vaso de nuestra sed.


INSTRUMENTO DE TRABAJO

© Fernando G. Toledo

Toda desolación
Podía comprenderse al mirar su sexo
Tan fláccido como un otoño
O tan oscuro y triste
Como el beso que ella te da
Pero no te brinda.


NANA

© Fernando G. Toledo
 A R.

Dormida es un latido
Dormida es ella
Apagando sus ojos
Para que yo apele
Al viejo truco
Del recuerdo
Dormida es un latido
Un latido un suspiro
Un viento eterno
Como una canción
Dormida es un latido
Apenas
Un latido
Dormida es un latido
Tan sólo un latido
Y otro latido
Moriré cada noche
En ese compás perfecto.


DISTRACCIÓN

© Fernando G. Toledo

Lamías mi sexo con avidez
El atardecer ahuyentaba muertes y fantasmas
De un modo u otro
Tu saliva se parecía
A la lluvia que mañana iba a caer sobre el pasto.


9

© Fernando G. Toledo

40 watts de luz
Y una ventana que da a la noche
Música involuntaria de los autos
Lámparas que se secan
Y el sueño a modo
De intervalo
Entre el día perdido
Y el día que está por perderse.


10/VENTANA

© Fernando G. Toledo

Frota el viento a la Tierra
Como a la lámpara de Aladino
Todo es en vano:
Arriba está el cielo
Abajo no hay un mísero deseo cumplido.

De Hotel Alejamiento
Colección La Mesita de Luz, editorial Diógenes (1998).
Más poemas de este libro: Profundidad de campo y Los cazadores.

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