martes, 4 de noviembre de 2014

Depuración verbal, transparencia, lucidez, delicadeza


Para quienes amamos la poesía y tenemos ya muchos años, descubrir a un nuevo poeta representa un feliz acontecimiento. Es lo que me ha ocurrido con el regalo de tus poemas (¿podemos tutearnos?), especialmente con la lectura de Mortal en la noche.

Empecé por Viajero inmóvil, libro sobre el viaje, la distancia y la quietud como metáforas de la vida y también del amor; una reflexión sobre el ser y el estar en el mundo de lo incierto a través de unos versos originales pero que, te confieso, por momentos me parecieron un tanto crípticos y con hallazgos más conceptuales que poéticos.

Por otra parte, desde un punto de vista técnico, no comprendo por qué conservaste la tradición clásica de iniciar todos los versos con la primera palabra en mayúscula mientras cometés la transgresión  de eliminar los signos de puntuación. Recuerdo que Borges decía que crear por omisión es lo más fácil; lo difícil sería, en este caso, inventar nuevos signos.

Por suerte (para mí) dicha abolición meramente gráfica no se repite en Mortal en la noche, el libro que más me impresionó por su insoslayable calidad literaria. Encuentro en estos poemas una notable evolución respecto de los anteriores: depuración verbal, transparencia, lucidez, delicadeza. Personalmente, me siento más identificado con los versos de este libro; no sólo comparto algunos temas como la música y los músicos, el contenido trascendente de un libro o una película, los hijos, ese hurgar sutilmente en la realidad para tratar de comprender su razón o su misterio. Tengo para mí que este último aspecto es, fundamentalmente, el anhelo y la función de la poesía, además, por supuesto, de crear una belleza que se transmita al lector y lo conmueva.

Las composiciones de Mortal en la noche, juntamente con su calidad, tienen un acento muy personal, muy auténtico y, desde el punto de vista literario, muy contemporáneo. Sos un poeta excelente. Te felicito y me felicito por haberte descubierto. Gracias. Cordialísimamente

Antonio Requeni