viernes, 14 de octubre de 2016

A la orilla de la vigilia

Brenda Sánchez y Fernando G. Toledo en la primera presentación de la novela.

Por Brenda Sánchez (*)

«Y entonces tuvo el sueño más sombrío, la peor pesadilla, la perfecta: Apolo se soñó soñando en pleno día, bajo un sol imponente que bañaba (horror de los horrores) sus dos ojos cerrados, como ciegos, ante el brillo» (p.13)

El mar de los sueños equivocados de Fernando G. Toledo, novela ganadora del Certamen Vendimia, en la categoría infanto-juvenil, cuenta la historia de Apolo Niro, un chico de 13 años que teme quedarse dormido a la luz del día, porque presiente que algo terrible puede pasar. Esto le sucede y cuando se despierta encuentra el mundo deshabitado y una niebla creciente que se traga todo a su paso. Luego de distintas peripecias que comparte con un animalito y una chica que aparecen en ese mundo de pesadilla, atraviesa un portal y llega al mar de los sueños equivocados, el Enupnión. Allí lo espera Artemidoro, un adulto que le dará los elementos para comprender la situación en la que se encuentra y que impulsará a Apolo a tomar las riendas de su propia historia.

La novela propone múltiples abordajes: puede ser leída desde una perspectiva psicoanalítica, como novela de viajes, novela de aventuras, novela de iniciación.

La lectura que les propongo hoy es absolutamente personal. Aun así, y a sabiendas de lo limitado de esta perspectiva, comparto mis sensaciones e intuiciones respecto del texto y, sobre todo, por qué estoy segura de que El mar de los sueños equivocados es un gran libro. Éstas son mis razones:

1. Le creo a Apolo Niro.

Apolo recién entra en la adolescencia, se desenvuelve, se conflictúa, se enamora y resuelve las situaciones como un chico de su edad. Su voz es creíble.

Pero –y esto es sumamente importante– la novela no busca la identificación lineal y plana con el personaje, de la que se vale mucha de la literatura actualpara jóvenes, con protagonistas que encarnan los estereotipos adolescentes y que carecen de espesor psicológico.

Con Apolo Niro no hay una identificación directa. Más bien somos acompañantes de su historia. Muchas veces sabemos más que él (nos damos cuenta de que está en una pesadilla antes de que él lo sepa), pero desconocemos qué decisiones tomará, que fuerzas psíquicas lo mueven, qué pulsión prevalecerá.

Toledo crea un mundo que no podemos dejar de transitar, pero no porque somos Apolo Niro, sino porque su historia entronca con conflictos psíquicos, afectivos, estéticos de cada uno, es decir, porque la literatura toca nuestra propia vida.

2. Toledo es un poeta

Parece una obviedad, ¿no? Pero esa postura poética frente a la vida y frente a la lengua hace que, en El mar de los sueños equivocados, la lírica se imbrique con la acción de manera indisoluble. ¿De qué otra manera narrar el inconsciente, sino a través del eterno presente la imagen poética?

De este modo, la novela de Toledo entronca con una línea de prosa lírica de la literatura para niños y jóvenes argentina contemporánea. Pienso en los imprescindibles Stéfano, de María Teresa Antruetto y Ruedamares, de María Cristina Ramos.

Gran parte de la novela se desarrolla en el inconsciente del protagonista. Toledo lo construye a través de intertextos surrealistas, imágenes visuales y la creación de un caos ordenado, de un tiempo detenido, de un espacio sin dimensiones en los que la imagen poética instala un modo de comprensión prerracional.

«De frente al mar, una interminable extensión de camas se ubicaba sobre la arena, como si las sombrillas del verano se hubieran transformado en esta especie de enorme hospital de sueños. Camas vacías, en hileras, con sábanas blancas y frazadas azules o pardas, quietas frente a unas olas que parecían cantarles una canción de cuna» (pág. 61)

La lucha de Apolo por despertarse, por salir de ese estado primitivo será el motor para descubrir el trauma reprimido que originó la fobia que da inicio a la novela: el temor a quedarse dormido bajo la luz del sol.

3. El tratamiento del tema

La playa del Enupnión funciona como el ojo del huracán: es el lugar indefinido al que se llega después de la pesadilla. Allí deberá decidir si continúa su viaje o si se queda para siempre en esa playa, sin encontrar la orilla de la vigilia. Lo que se juega en la decisión de Apolo es, ni más ni menos, que crecer, madurar sabiendo que el costo enfrentar sus temores más profundos.

El conflicto de la novela se resuelve freudianamente: una vez evocado el momento del trauma desaparece el síntoma. El sueño de Apolo es un viaje a través de su inconsciente. Allí atravesará distintas pruebas que lo llevarán a enfrentarse con el Enupnión, el mar de los sueños equivocados, que puede ser leído como su propio mecanismo de represión.

No voy a contarles el hecho que origina el trauma de Apolo, porque sería quitarles el placer y la sorpresa del descubrimiento. Lo que sí puedo decirles es que Toledo acierta en el tono, en el ritmo y en los recursos para narrar un tema durísimo, sin edulcorarlo y sin dramatizarlo.

El dolor de la pérdida (en todas sus formas), la persistencia de la culpa, la aceptación del dolor corren paralelas al conflicto identitario de la adolescencia, al descubrimiento del amor, a la relación con los padres.

Y Toledo acierta más aun en la resolución de la novela, que, sin ser conciliadora, es esperanzada. La pulsión a la vida prima, y el Enupnión, ese mar de los sueños equivocados, es el caos que posibilita –a Apolo y a nosotros, lectores– un nuevo comienzo.


(*) Texto leído en la presentación del libro y publicado como reseña en MDZ

jueves, 13 de octubre de 2016

Bob Dylan (1941) - Como una piedra que rueda


Como una piedra que rueda

Por Bob Dylan

Hubo un tiempo en que te vestías tan bien,
en la flor de la vida les tirabas limosnas a los mendigos, ¿no?
La gente te decía: «cuidado, muñeca, te estás yendo a pique».
Vos pensabas que te hacían un chiste,
solías reírte de todo aquel
que anduviera cerca de vos.
Ahora no hablás tan fuerte,
ya no parece enorgullecerte
tener que mendigar tu próxima comida.

¿Cómo se siente?
¿Cómo se siente
estar sin hogar,
como una total desconocida,
como una piedra que rueda?

Ah, sí, fuiste a los mejores colegios, todo bien, Miss Soledad,
pero sabés bien que lo hacías para aprovecharte,
y nadie te enseñó eso de vivir en la calle.
Ahora vas a tener que acostumbrarte.
Decís que no tenés nada que ver
con el extraño vagabundo, pero ya te diste cuenta
de que no te ofrece ninguna excusa
cuando mirás sus ojos vacíos
y le preguntás «¿hagamos un trato?»

¿Cómo se siente?
¿Cómo se siente
estar a la deriva,
sin dónde caerte muerta,
como una piedra que rueda?

Ah, nunca te interesaron las caras que ponían
los payasos y malabaristas que hacían trucos para vos.
Jamás entendiste que no eran nada buenas.
No debiste dejar que otros recibieran patadas que eran para vos.
Solías subirte a corceles cromados con tu diplomático,
que te llevaba en sus hombros como a un gato siamés.
¿Viste qué duro fue descubrir
que él no era lo que parecía
y se ha llevado todo lo que podía robarte?

¿Cómo se siente?
¿Cómo se siente
estar a la deriva,
sin dónde caerte muerta,
como una piedra que rueda?

La princesa del castillo y toda la gente linda
se ponen a beber y piensan que ya están hechos
con su canje de objetos preciosos,
pero vos, mejor, sacate el anillo de diamantes y andá a empeñarlo, nena.
Eras tan amorosa
con el harapiento Napoléon y el vocabulario que usaba.
Andá con él, que te está llamando y negarte no vas a poder.
Cuando no tenés nada, no hay nada que perder.
Ahora que sos invisible no tenés nada que ocultar.

¿Cómo se siente?
¿Cómo se siente
estar a la deriva,
sin dónde caerte muerta,
como una piedra que rueda?

Traducción de Fernando G. Toledo





Like A Rolling Stone

Written by Bob Dylan

 Once upon a time you dressed so fine
 You threw the bums a dime in your prime, didn’t you?
 People’d call, say, “Beware doll, you’re bound to fall”
 You thought they were all kiddin’ you
 You used to laugh about
 Everybody that was hangin’ out
 Now you don’t talk so loud
 Now you don’t seem so proud
 About having to be scrounging for your next meal

 How does it feel
 How does it feel
 To be without a home
 Like a complete unknown
 Like a rolling stone?

 You’ve gone to the finest school all right, Miss Lonely
 But you know you only used to get juiced in it
 And nobody has ever taught you how to live on the street
 And now you find out you’re gonna have to get used to it
 You said you’d never compromise
 With the mystery tramp, but now you realize
 He’s not selling any alibis
 As you stare into the vacuum of his eyes
 And ask him do you want to make a deal?

 How does it feel
 How does it feel
 To be on your own
 With no direction home
 Like a complete unknown
 Like a rolling stone?

 You never turned around to see the frowns on the jugglers and the clowns
 When they all come down and did tricks for you
 You never understood that it ain’t no good
 You shouldn’t let other people get your kicks for you
 You used to ride on the chrome horse with your diplomat
 Who carried on his shoulder a Siamese cat
 Ain’t it hard when you discover that
 He really wasn’t where it’s at
 After he took from you everything he could steal

 How does it feel
 How does it feel
 To be on your own
 With no direction home
 Like a complete unknown
 Like a rolling stone?

 Princess on the steeple and all the pretty people
 They’re drinkin’, thinkin’ that they got it made
 Exchanging all kinds of precious gifts and things
 But you’d better lift your diamond ring, you’d better pawn it babe
 You used to be so amused
 At Napoleon in rags and the language that he used
 Go to him now, he calls you, you can’t refuse
 When you got nothing, you got nothing to lose
 You’re invisible now, you got no secrets to conceal

 How does it feel
 How does it feel
 To be on your own
 With no direction home
 Like a complete unknown
 Like a rolling stone?

jueves, 22 de septiembre de 2016

Las voces de un largo viaje

Guillermo Troncoso y el resto del elenco de la obra teatral De Mendoza a Tokio.

por Marcela Furlano
publicado en el suplemento Escenario del Diario Uno de Mendoza
21 de setiembre de 2016

Un talentoso visionario embarcó en su sueño a 32 niños y 7 adultos en un viaje a través de varios países. Parece la más increíble de las ficciones, de no ser porque los protagonistas fueron reales y fue en nuestra provincia donde esta historia comenzó a gestarse hasta llegar al papel, cuando el escritor y periodista Fernando G. Toledo escribió De Mendoza a Tokio.
El libro cuenta la travesía que el maestro Víctor Volpe emprendió junto con el Coro de Niños Cantores de Mendoza para llevarlos a las antípodas, a Japón, para que allá por 1971/72 conocieran el talento inigualable de estos pequeños. Ahora, lo que comenzó en la vida real y luego fue obra literaria llega al teatro con la puesta del actor y director Guillermo Troncoso y la producción de Alejandro Scarpetta, quien fue unos de los 32 niños de ese coro.
Este miércoles 21 a las 21 en el teatro Independencia el sueño de Víctor Volpe y sus niños renacerá en las voces de los actores.

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sábado, 10 de septiembre de 2016

Fernando G. Toledo es el ganador de la nueva categoría del Certamen Vendimia


3 de junio de 2016
Se trata del autor de El mar de los sueños equivocados, la obra seleccionada en la sección Infanto-Juvenil.    
Un jurado integrado por Silvia Lauriente, Brenda Sánchez y María Luz Malamud, acordó que El mar de los sueños equivocados, la obra de Fernando G. Toledo fuera seleccionada como ganadora de la categoría Infanto-Juvenil del Certamen Vendimia 2016.
Esta fue la obra ganadora dado que el jurado consideró que esta novela, destinada al público juvenil, «es disruptiva en la temática que aborda. El libro navega los miedos profundos del ser humano. Al enfrentarse con sus temores, el protagonista puede reparar una situación traumática vivida».
»Posibilita lecturas intertextuales, reforzadas por tratamientos surrealistas, cinematográficos y líricos. A la vez que profundiza en la materia onírica y en el inconsciente, construyendo personajes sólidos y creíbles».
»La trama, que en un principio parece de aventura, gana complejidad a medida que se avanza en la lectura, poniendo al lector frente a un tema sensible. Es justamente la valentía del texto lo que nos ha motivado a elegirlo».
El mar de sueños equivocados
El autor se refirió a este logro: «Es una sorpresa haber ganado, ya que es la primera novela que escribo de ficción y la primera destinada a un público infantil, juvenil. El hecho de que haya resultado premiada es un estímulo, una gran experiencia en este terreno».
«Cuenta una historia que combina muchos elementos, es la historia de un adolescente que se llama Apolo y que comienza a vivir sucesos que no alcanza a comprender del todo. Mientras convive con un temor irracional que no sabe explicar del todo y empieza  a aparecer en su vida un ambiente pesadillesco, que no sabe a qué atribuir. En el camino trata de descubrir qué está pasando en el mundo que lo rodea, conoce a un par de personajes en ese camino que hace, buscando resolver ese misterio que lo rodea», agrega Toledo.
En la historia hay mucha acción, momentos surrealistas, humor y en el fondo de todo, mucho dolor. «Fue un desafío personal intentar hablar también de esas cuestiones para un público de esta edad. Hay veces que la literatura dedicada a niños y jóvenes se suele edulcorar. Me parecía que era necesario hablar de estos temas también, ya que también los niños y jóvenes conviven con cosas más amargas y no hay que tener miedo a tratar estos temas y como soy novato en esto, me permití esa irreverencia de tratar con esas cosas», finalizó el autor.
REPERCUSIÓN EN LOS MEDIOS

sábado, 2 de abril de 2016

Pasaje a Nod

La muerte de Abel (Gustave Doré).


por Fernando G. Toledo


gnora por qué sigue sin levantarse, así que lo rodea, cauteloso, sospechando una trampa. Pero no: ahí yace todavía, boca arriba, inmóvil, sus cabellos volcados contra la tierra. Mientras lo mira, oye su propio jadeo, su cansancio. Así que apoya el brazo izquierdo sobre el montículo detrás del cual todo sucedió. En su otra mano, el leño ensangrentado pesa tanto que se le suelta y produce el mismo ruido sordo que hizo Abel al caer. Hace frío, de pronto. Caín no sabe que ha transmitido la muerte. Caín no sabe que esta ha comenzado a esparcirse. Y que persistirá

viernes, 5 de febrero de 2016

Richard Palmer-James (1947) - Sin estrellas

Richard Palmer-James.


Sin estrellas

de Richard Palmer-James


Tarde de un claro día.
El oro entre mis ojos.
Pero mis ojos, vueltos hacia adentro, ven sólo
todo un negro de Biblia y sin estrellas.

Piedad de viejo amigo.
Cruel sonrisa torcida.
Y la sonrisa indica este vacío en mí:
todo un negro de Biblia y sin estrellas.

El frío cielo azul
se va volviendo gris,
el gris de una esperanza que, oh, quisiera ser
todo un negro de Biblia y sin estrellas.


© Traducción de Fernando G. Toledo

Letra para una de las canciones del disco Red (1974), de King Crimson.





Starless

by Richard Palmer-James


Sundown dazzling day
Gold through my eyes
But my eyes, turned within, only see
Starless and Bible black

Old friend charity
Cruel twisted smile
And the smile signals emptiness for me
Starless and Bible black

Ice blue silver sky
Fades into grey
To a grey hope that, oh, yearns to be

Starless and Bible black.


viernes, 22 de enero de 2016

Viento de toda la vida


por Fernando G. Toledo

ay en la música algo de implosión. Un efecto devastador que usa al tiempo para extenderse sobre él y detenerlo a la vez. Pero no en toda ella, claro. No en cualquier música se consigue ese estallido interior (ubicado en el centro vital de los oyentes). Esto sólo sucede cuando la música es capaz de convertir todo instante en eterno. En una infinita progresión que semeja a un viento que no recordamos cuándo comenzó, pero que sabemos no va a acabar.

La música de Zonda Projeckt (o la música que es Zonda Projeckt) está preñada de ese estallido. Nace de su propia sangre, las venas de oro de su genética progresiva, y extiende la cuerda por los caminos recorridos, altas y blancas cumbres que defienden una corona carmesí capaz de imponer su disciplina con el rigor de la belleza.

Como la música que hace, como la música que es, Zonda Projeckt engarza con una historia elegida pero también la anima, la continúa y la completa. No importa si los elementos que componen a Zonda Projeckt se unen o se disgregan. Son como las tablas de una nave que ya zarpó: como en el navegar está su esencia, aunque cedan a la erosión –y vengan otras, excitadas, a suplirlas– siempre serán esa barca que hinchó sus velas la primera vez. Como si todo el desierto que rodeó su botadura hubiera estado allí nada más que para ella.

Pero es cierto: esta música deja una cicatriz. Quien haya sentido dentro de sí fluir la música de Zonda Projeckt se sentirá partícipe de ese instante suspendido. Y querrá repetirlo o sucederlo de otros instantes que manen de la misma fuente sonora. Que manen como las lágrimas de una luna que llora en secreto. Si esa magia es posible, está en este disco: cuerda tendida entre una obra inolvidable y otra que viene a hacerle honor con melodías recogidas de su propio florecer.

Nadie ceda, pues, a la tentación de decir que hay algo que aquí que se rinde a las malas influencias del pasado o el futuro. Que nadie se pregunte por lo que fue o será: la música que nos deja, que es Zonda Projeckt, se conjuga siempre en tiempo presente. Nunca pasa, siempre corre. Igual a como sopla un viento de toda la vida.


 (*) Texto para el sobre interno del disco Viento de toda la vida, de Zonda Projeckt, editado en octubre de 2015.